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TECNIGRAL COMO MIEMBRO DE LA COMUNIDAD DE ARBORISTAS LAMENTA EL DERRIBO, CAUSADO POR EL FUERTE TEMPO |
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Febrero 2009.
Los fuertes vientos producidos por el temporal que ha azotado la Península durante las últimas semanas han causado estragos en alguno de los árboles centenarios del Principado de Asturias. Dos de los más emblemáticos, la Fayona de Eirós y el Tejo Pastur han caído por efecto del viento.
La Consejería de Medio Ambiente de la comunidad Asturiana quiere realizar un exhaustivo estudio y establecer si existe alguna posibilidad de replantar la Fayona de Eirós, un haya que contaba con más de 200 años de edad, ubicada en la localidad de Tineo |
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El derribo de un árbol centenario por causas naturales o por la acción del hombre es para quienes trabajamos con el medio arbóreo, una pésima noticia comparable a lo que siente un arquitecto cuando le derriban una construcción o un conservador artístico cuando comprueba la imposibilidad de salvar una obra. La mala noticia llegó a finales del pasado mes. El fuerte temporal que azota al norte de España en este duro invierno ha derribado un haya centenaria, la Fayona de Eirós y quebrado gravemente el Tejo Pastur. Ambos son ejemplares catalogados como árboles monumentales asturianos.
La Fayona de Eirós situada en Tineo sumaba más de doscientos años de edad, fue declarada Monumento Natural en 1995. Esta haya (Fagus sylvatica), tenía una altura de 28 metros, un diámetro de tronco de 4,45 metros y una copa de 30 metros. El segundo gran damnificado por el viento ha sido el Tejo de Pastur, otro ejemplar de más de trescientos años de edad. El tejo (Taxus baccata), ubicado en la localidad de La Bobia en el concejo de Illano, tenía 17,5 metros de altura, 20 de copa y algo más de 4 metros de perímetro. Fue declarado Monumento Natural en 2003.
La Consejería de Medio Ambiente del Principado está estudiando las posibilidades de recuperación de estos ejemplares. La administración autonómica quiere averiguar la viabilidad de replantación de la Fayona, pero los técnicos no parecen muy optimistas ante esta posibilidad. Algunas voces críticas han señalado que la Fayona ha ido perdiendo sus raíces a causa de la construcción de una carretera, a lo que se suma la expansión de hongos. Respecto al tejo, la Dirección General de Biodiversidad y Paisaje ha puesto en marcha una acción urgente de anclaje y saneamiento para evitar la caída completa del ejemplar. Durante los vendavales el tejo sufrió el desgaje de parte de su copa. Los técnicos quieren además evitar el avance de la pudrición que viene sufriendo desde hace tiempo el árbol monumental.
El vendaval no ha afectado únicamente a estos ejemplares, otros tres robles y cinco tejos de alto valor histórico natural han sufrido el azote del viento. La caída de todos estos árboles supone una pérdida para el patrimonio medio ambiental pero también para el cultural. Un árbol centenario no sólo forma parte de un paisaje: está integrado en las tradiciones y en la vida cotidiana de todos cuantos viven a su alrededor. Su pérdida es irremplazable.
La fuerza de la naturaleza es incontestable y fastuosa, pero también está en la naturaleza humana el intentar defenderse, controlarla o al menos minimizar los posibles efectos negativos sobre nuestras vidas. TECNIGRAL, acumula gran experiencia en esta línea de acción, realizando estudios de arbolado y arboledas con el uso de los análisis VTA y la tecnología de testificación (resistógrafo, PICUS, Tree-radar, etc.) para conocer los defectos internos o problemas ocultos bajo el suelo y, en la medida de lo posible y los recursos existentes, proponer acciones para prevenir que se produzcan la pérdida de ejemplares valiosos o consecuencias no deseables que acaben con la vida o bienes de las personas que tampoco se deben obviar.
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