Un árbol debe ser siempre un bien natural de alto valor, más aún si el ejemplar se encuentra en una gran ciudad como Madrid. Los árboles madrileños cumplen al menos con tres misiones básicas para el ciudadano. Ejercen beneficios sobre el aire y el clima al cumplir con sus funciones naturales; son ejemplares ornamentales y, muy importante, producen un efecto psicológico de relajación cuando los ciudadanos, acostumbrados a la movilidad del transporte público o privado, tienen tiempo de pasear por alguna de las calles madrileñas que acogen un buen número de ejemplares, muchas veces de larga longevidad.
Comprobar el estado de salud de esos árboles es uno de los trabajos que realiza TECNIGRAL para la Sección de Arbolado Urbano de la Consejería de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid a través de la empresa SUFI, S.A. adjudicataria del mantenimiento. Los técnicos de la firma estudian y realizan cotidianamente pruebas de diagnóstico sobre ejemplares que se sospechan enfermos. Una labor que bien puede calificarse de “médicos de árboles” como lo ha hecho el periódico on line Madridiario que ha realizado un reportaje sobre la labor de estos técnicos.
El trabajo periodístico muestra la operatividad y metodología que llevan a cabo los equipos de profesionales cuando detectan un ejemplar previsiblemente enfermo. “Un laboratorio móvil -escribe Madridiario- recorre las calles de la capital analizando el estado del arbolado. Provistos de un resistógrafo y un picus, dos aparatos especializados en este tipo de trabajos, realizan las pruebas necesarias para hacer su diagnóstico. Los operarios sacan de su maleta el resistógrafo, que con una varilla perfora el tronco del árbol para comprobar el estado de la madera. Si está podrido por la acción de los hongos y sólo la corteza se libra de la infección, se comprueba con más exactitud el alcance de la pudrición pasan a utilizar el picus. Para empezar rodean el tronco del árbol de unas pequeñas cajas, que lanzarán ondas electromagnéticas, y unos receptores metálicos. Midiendo el tiempo que tarden las ondas en llegar de unos extremos a otros el aparato es capaz de dibujar el interior del árbol.”
El reportaje señala también que anualmente desaparecen de las calles de Madrid 700 árboles a causa de su mala salud o porque pueden suponer algún tipo de peligro, por caída de ramas, falta de visibilidad para transeúntes o vehículos, etc. Los ejemplares que se talan son sustituidos por nuevos ejemplares. Todos seguirán bajo la mirada del equipo de TECNIGRAL que comprobarán su estado en el momento que sea necesario para que sigan aportando vida, naturaleza a una de las capitales más grandes de Europa.